24 de junio de 2013

Mis dramas y el precioso de Andrés Suárez.

21 de junio, Día de la música y yo lo celebro viendo a Andrés Suárez en directo.

No sé por dónde empezar, aún me dura la resaca emocional, le quería y le odiaba a la vez mucho y fuerte. Se me hicieron tan cortas las casi dos horas de concierto…

Confieso que aunque varias veces vi que actuaba aquí y me habían hablado de él no hace demasiado que empecé a escucharle. Pero me encantó desde el minuto uno, qué le voy a hacer, yo soy una triste y él también, y encima gallego. Al fin perdí la Andréssuarezginidad este viernes, y ojalá la noche hubiese sido eterna.

Este señor solo con una guitarra acústica y toda la sala en silencio, era precioso escucharle cantar, y contar las historias de las canciones, o cómo ‘Números Cardinales’ es ‘Puntos cardinales’ y ‘Vuelve’ ‘Regresa’ para su mamá.

Traspasaba la piel con cada canción un poquito más, sólo a ratos dejaba de doler, pero oye, que a mí es que me encanta así, que me gusta el drama. ¿Tampoco esperaríais otra cosa de un cantautor, verdad? Sonaban ‘Así fue’, ‘Tengo 26’, ‘La vi bailar flamenco’, ‘Rosa y Manuel’, ‘Números cardinales’, ‘Benijo’, ‘Vuelve’… Me rompí con ‘320 días (casi un año)’, con ‘Necesitaba un vals para olvidarte’ creía que nos despedíamos, y jo, pero no, en realidad fue con ‘No te quiero tanto’, por todo lo alto y con el corazón a mil, que es lo que mejor se le dá. Juro que tenía mucha más fuerza él en ese escenario que muchas bandas de las que dan conciertos en campos de fútbol.

Se crearon momentos preciosos en los que se le veía cara de felicidad extrema mientras solo cantaba el público, suave, sonaba hasta entonado; o en los que se deshacía del micro y el ampli de la guitarra y todo se hacía mucho más íntimo aún, no tengo palabras para describirlo. Tienen un don, y la voz muy bonita, y la capacidad de transmitir mucho, y me alegro que le esté llendo así bien. Es que no se puede comparar el disco con el directo directazo.


No sé si lo habréis notado ya pero me encantó, y si me permitís un consejo: ¡Id a verlo, carallo!

17 de junio de 2013

Confundís el amor con querer follar, y claro, me jodéis la vida.

12 de junio de 2013

Amor de marica y cerveza, o cómo necesitarlo mucho y fuerte.




Y éste, amiguitos de lo absurdo, sería mi verano perfecto. ¿Se puede pedir algo más que playa, cerveza fría, amigos y música? (Aún mejor si la música es Love of lesbian) A mí no me hace falta más, felicidad plena, total, perfecta... FANTÁSTICOO pararaparapara.


Y por cierto, me fascina la repercusión que tuvo el anuncio por echar cebolla (¡QUE SON CALAMARES!) a una paella. Mucho.


Me aburro. Me tuesto. Me voy a acabar durmiendo.

6 de junio de 2013

Razón número dos para respirar.

Carta para mi catástrofe particular:

No quiero hablar de todo el daño que nos hemos hecho más. No puedo ser feliz sin ti. No puedo, no quiero. Más bien no quiero. Soy una patosa, pesada, hablo cuando no tengo que hablar, digo cosas que ni pienso para enfadarte (sin polvo de reconciliación, aquí está el fallo), a veces soy egoísta, celosa, insegura, cuento chistes demasiado malos, canto mal, me salen ruiditos sin querer, por las mañanasme dspierto con unos pelos de leona que me asusto hasta yo, te quiero... Y muchos defectos más, pero digo yo que algo te gustaría de mí, ¿no? No sé muy bien por qué, pero congeniábamos. Y creo que tano tú como yo hemos tenido momentos malos que deberíamos olvidar, empezar de nuevo a partir de aquel dibujo medio guitarra medio chica con milmanos.

Sinceramente yo creo que "lo nuestro" (que nunca supe en dónde etiquetarlo ni qué es) no ha acabado aún. No creo, no quiero. Más bien no quiero. Siento decirte que a 600 km de distancia cada vez que tengo ganas de abrazar a alguien pienso en ti, y cuando lo que necesito es que alguien me escuche, y sobre todo cuando tengo ganas de una mano caliente entre mis piernas. No puedo no imaginar tu cara cuando nos veamos por primera vez a través del cristal del aeropuerto, estoy completamente segura de que desaparecerá todo lo malo, en cuanto te llame gañán con todo el descaro del mundo. Y no diré nada del sexo salvaje que tendremos por si te me asustas, pero no pienso dejarte dormir ni diez minutos. Y por la mañana pienso comerte hasta el corazón y abrazarte muy fuerte pa' que no corra ni el aire entre tú y yo.

Pero oye, que qué sabre yo de estas cosas si sólo tengo 20 años.