No solo doy pena, a veces también hago canciones bonitas con señores con barba:
Mostrando entradas con la etiqueta musiquea. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta musiquea. Mostrar todas las entradas
19 de diciembre de 2012
5 de agosto de 2011
Ilusión, o cómo te sientes al musiquear.
Los conservatorios nunca me gustaron, y yo con internet soy un poco pato, asique hasta septiembre tuve un problema con mi guitarra, después entré a musiquea y desde entonces parece que nos llevamos algo mejor.
Ha pasado ya todo un año lleno de risas y algún que otro lloro también salió, muchas horas pegándome con estas seis cuerdas en clase y en casa, compartirndo cosas con personas con mucho talento, y sobre todo muchos escaqueos (o intentos de ello) de mi querido cuádruplo, y del METRÓNOMO. Llegar diciendo 'hoy no tengo el día' (siempre, pa qué engañaros) y acabar pasándomelo teta, cabrearme cuando algo me salía mal e intentar hacerlo más deprisa aún, quedarme callada y quieta mientras él toca y canta por si acaso para, y no es una opción, porque me encanta, días rollazo con la teoría (de la que no me acuerdo la mitad) y horas extras ensayando 'Soldadito marinero', que Mario tocase algo y decir 'Qué canción era esa?' y que él contestase 'ninguna, así son muchas', siempre quejándome de lo difíicil que es todo y al final que no lo es tanto (si no me quejo no soy yo), los cotilleos y todo eso que hay además de las clases, los abrazos y las miles de sonrisas cruzadas por esos pasillos, lo que se me remueve siempre al entrar por esa puerta, toda esa ilusión que se respira, que musiquea huele a felicidad, y un fin de curso subiéndome por primera vez a un escenario que me dejó con ganas y me hizo darme cuenta de que quiero más, mucho más. Que quiero seguir aprendiendo del mejor y acabar conociendo muchos escenarios más, o tocar en el bar de la esquina, da igual mientras siga habiendo música en mi guitarra.
Ha pasado ya todo un año lleno de risas y algún que otro lloro también salió, muchas horas pegándome con estas seis cuerdas en clase y en casa, compartirndo cosas con personas con mucho talento, y sobre todo muchos escaqueos (o intentos de ello) de mi querido cuádruplo, y del METRÓNOMO. Llegar diciendo 'hoy no tengo el día' (siempre, pa qué engañaros) y acabar pasándomelo teta, cabrearme cuando algo me salía mal e intentar hacerlo más deprisa aún, quedarme callada y quieta mientras él toca y canta por si acaso para, y no es una opción, porque me encanta, días rollazo con la teoría (de la que no me acuerdo la mitad) y horas extras ensayando 'Soldadito marinero', que Mario tocase algo y decir 'Qué canción era esa?' y que él contestase 'ninguna, así son muchas', siempre quejándome de lo difíicil que es todo y al final que no lo es tanto (si no me quejo no soy yo), los cotilleos y todo eso que hay además de las clases, los abrazos y las miles de sonrisas cruzadas por esos pasillos, lo que se me remueve siempre al entrar por esa puerta, toda esa ilusión que se respira, que musiquea huele a felicidad, y un fin de curso subiéndome por primera vez a un escenario que me dejó con ganas y me hizo darme cuenta de que quiero más, mucho más. Que quiero seguir aprendiendo del mejor y acabar conociendo muchos escenarios más, o tocar en el bar de la esquina, da igual mientras siga habiendo música en mi guitarra.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)