4 de julio de 2012

Hoy no es triste.

No sé qué sería de mí sin los micromomentos de felicidad que me da. Reírnos de todo o de nada, pero reírnos, y mirarnos, y comernos con los ojos, y seguir riendo.
Por esto es por lo que le quiero, nadie sabe hacerme caer tan bajo como él y luego levantarme hasta el cielo tirando de mi sonrisa. 






            Si yo soy buena e inocente...

18 de abril de 2012

Maldita dulzura.

¿Sabes lo peor? Saber (así, totalmente segura) que es algo imposible y seguir rompiéndome la boca por conseguirlo. Esos pinchazos en el estómago al quedarte esperando que llegue un gesto, pero no, o unas palabras, pero tampoco, todo se queda en stand by (porque algún día estuvieron encedidos los incendios y me niego completamente a que lo dejes morir). Pero yo ya no te entiendo, ni a ti, ni a mi, ni a nada.

Son tiempos de mirarnos a los ojos y callar, de intentos de acercamiento que se quedan en nada, de ganas que se quedan con las ganas, de tu querer hacer y no saber cómo, de que intuyas que no sé ni respirar sin pensar en ti, que todo tiembla si me hablas tan cerca, que te echo tanto de menos... y nunca aceptarlo. Tiempo de mi mirada fija en la otra punta de la habitación y sonrisa sin fuerzas. - ¿Qué te pasa? - Nada. (Y ese nada siempre significa todo...) Y algún día, espero, alguno de los dos estallará, me darás uno de nuestros abrazos y volverá a estar todo bien, y volverá a quedar claro que soy una idiota. Tu idiota.

Yo por mi parte seguiré comportándome así, hasta que me termines queriendo. O odiando.




















Maldita dulzura la nuestra.

30 de marzo de 2012

24 de marzo (o cómo pasar una noche espectacular)

Mucha gente, calor, ruido que se mezcla con algo parecido a lo que llaman música y olor a sal. La música se para y tras unos milisegundoes en silencio se oyen aplausos. Marcos, Curro y Raúl salen al escenario, más aplausos, silbidos, gritos... Aún no sabían lo que les esperaba esa noche. Con los primeros acordes ya mandaron una onda de buen rollo a las 450 personas allí presentes (sold-out, increíble), y al llegar al estribillo yo ya estaba totalmente colgada de esa voz, de los bailes y de la energía que desprendían los bellos de La sonrisa de Julia. (Todo pese al altísimo volumen de los altavoces que a veces reventaban los oídos)

 Y así fue pasando la casi hora y media de concierto entre saltos, miradas bonitas, risas, gritos, bromas, canciones de quedarte quieta, con los ojos cerrados y notándolo fuerte ('Puedo', 'Dónde está mi vida'... Esta última, uf, preciosa); muchos saltos ('Loco'); 'Extraño', que fue una de las mejores de la noche... Por desgracia todo tiene un fin, y el de este concierto ya llegaba (y eso no mola, no mola nada tío). Aparece Alberto en el escenario, es momento de 'El hombre que olvidó su nombre' y yo me quedo, aparte de mi enamoramiento con esa canción y su respectivo baile epiléptico, con las miradas y sonrisas cómplices encima del escenario. Que todo eso se transmite, de verdad.

 Fin. Un final sudoroso y con una sensación inexplicable que me dibujaba una sonrisa en la cara. Pero la noche no había terminado, ni de coña. Aún quedaban otros cinco señores bonitos por subir ahí arriba. 

Comienzo del concierto algo frío, Alberto pachuchillo hacía lo que podía y el resto de los Miss Caffeina parecía que estaban un poco en otro mundo, cosa que se arregló a la tercera canción. No faltó el larala en 'Mi rutina preferida', 'Otoño y mariposas', me sorprendió 'Golosinas, otra canción para cerrar los ojos y dejar que haga pum pum; los saltos en 'Ley de gravitación universal', 'Ley de imposibilidad del fenómeno' que me llegó al alma y 'Capitán' sintiendo como retumba por dentro. 'Lisboa' espectacular, junto con Marcos, de la Sonrisa, que elevaba los pies del suelo de verdad, con un fin en 'El hombre que olvidó su nombre' de nuevo y caras de felicidad absoluta en todos y cada uno de los que ocupaban el escenario.

 Tras suplicar varias veces 'Otra', ahora sí que sí, llega el (sublime) final con 'Cabaret'. Ojalá pudiese probar un poquito de lo que siente Alberto en ese momento cantando entre el público, debe ser genial... Una vez todos arriba, la última parte de la última canción del último grupo de la noche acaba, y lo que yo tengo es agotamiento y felicidad a partes iguales, es extremo.

 Es precioso.

23 de febrero de 2012

Carta desesperada.

No. 'No' es la primera palabra que se me viene a la cabeza al pensar en ti. No debes atraerme, no debes gustarme, ni siquiera debería estar escribiéndote, no debo echarte de menos, no debo, al fin y al cabo, quererte. Pero es difícil, improbable, imposible no colgarse de tu sonrisa y esperar ese vis a vis semanal que necesito más que respirar y al final siempre acabamos traspasando los barrotes, y vienes y me abrazas, y me partes en dos, porque cuando estoy contigo hasta una caricia me rompe. Y ahora... Ahora te necesito aquí, que me mires y me cantes tu canción favorita, que automáticamente pasará a ser mía también; que te inventes otra melodía y a mi se me quede esa cara de boba, reírme de ti y sentirnos de esa, perdón, a nuestra manera.

 Estoy modo autodestrucción, escuchando música que me recuerda a ti junto a una taza de colacao echando humo. Soy más de las tuyas de lo que te crees, cariño. Y tengo miedo, miedo de cagarla, eres demasiado importante para mí (pero eso ya lo sabes); miedo a perderte, miedo de no poder salir de ésta... Necesito una solución a esta locura y dejar de temblar así, y no llega, no llega.

Solo te pido una cosa, por favor, no te alejes nunca.






"Dejar por escrito que no voy a abandonar, y ponerle sangre al grito de los que aman sin poder amar."

23 de agosto de 2011

El indie me persigue...

Que desde hace mucho oigo hablar de ellos, pero no me había dado por pararme a escuchar. Indies. Malditos prejuicios.

Una voz grave, algo oscura, letras extrañas, directas y sin tabús que acaban por traspasar la piel, canciones para escuchar a ratos a todo volumen, otros antes de dormir. Algo diferente a lo que había escuchado antes, a veces un tanto groseros, otras algo ñoños, siempre sinceros, siempre elegantes. Love Of Lesbian, qué decir, si me han enganchado desde la primera escucha a ese Club de fans de Jhon Boy, que le siguió Alli donde solíamos gritar, Música de ascensores, y asi todas. Cada canción es una obra de arte.

También he de hablar algún día sobre Vetusta Morla, Supersubmarina, y Miss Caffeina, que junto con Love of Lesbian me son indiespensables últimamente. Pero ya si eso, otro día.

15 de agosto de 2011

Qué día más despistado.

Dame una fecha, un billete de autobús y unas zapatillas para gastar. No hay mejor sensación que cuando el corazón empieza a latir al ritmo de su música, ese algo que te dibuja una sonrisa tonta en la boca y te hace sentir tanto. Que da igual que se les olviden las letras o que se confundan de acordes, para perfecciones está el disco, lo bonito de los directos es transmitir el rocanrol que llevan dentro, disfrutar, pasarselo bien, las miradas y las sonrisas, es todo eso que no se puede escribir.
Que todo ese cariño lo guardo muy dentro, ellos están en 'el hotel de mi pecho', dan igual las fotos, las cosas firmadas y todas esas cosas materiales cuando vienen y sin más te dan un abrazo, y te cachondeas de ellos por cualquier bobada, y todas esas cosas de personas normales que mucha gente ha olvidado.

Dicho esto, solo puedo decir que quiero más, más, más...