31 de julio de 2013

Noches de desenfreno, mañanas de ibuprofeno.

Miércoles 24 de julio, 9 y pico de la noche,
Campa de la Magdalena de Santander.

 Abren las puertas del concierto solidario de la Semana Grande de Santander en el que Rulo cantó contra el paro, una noche bonita para todos los que estábamos allí y 30.000 kilos de comida para Coorcopar, fue un trato más que justo, y si no estabas por aquí y te lo perdiste lo siento por ti.

 La noche comenzó con los teloneros, otros cántabros desde Reinosa, Carburo. Un sonido contundente, la voz de Héctor y la forma de ganarse al público (y la cerveza fresquita en mano) hicieron que lo pasáramos muy bien y fuésemos abriendo boca para todo lo bueno de la noche. Sonaron temazos como’Hijo de un pobre' y escuchamos las últimas canciones a la par que veíamos los fuegos artificiales de la bahía.


Tras un descanso para cenar, seguir hidratándonos a base de rubias, no-ligar y esas cosas que hacen los rockeros, llegaba la medianoche. Se acaban los anuncios y empiezan cinco segundos de cuenta atrás, de tensión, de ganas. Comienza el concierto con ‘A punto de colapsar’ y no me llega el escalofrío que debería, será porque el segundo disco de Rulo y la contrabanda, Especies en extinción, no me ha llenado tanto como el primero o como lo hacía La Fuga. (Aquí hago un inciso para decir que me parece fatal que se sigan llamando La Fuga faltando el alma de ese grupo, así, tal cual, podéis empezar a criticarme si queréis.)

El segundo tema de la noche y el pistoletazo de salida para mí, suena ‘No sé’, se me sale la sonrisa. La noche fue mágica. ‘Heridas del rocknroll’ y ‘El mejor veneno’ para celebrar la bendita locura de ser una banda de rock y todas sus consecuencias. ‘Mi cenicienta’, haciéndome sentir que la vida es menos puta si gente como él está a mi lado (o en mis oídos). Siempre emotiva ‘Primavera del 87’ a la memoria de Gonzalo Ruiz, por todos los que cayeron (y siguen cayendo) por los borrachos de poder. ‘Buscando en la basura’ y ‘Por verte sonreír’ haciendo recordar y temblar, aunque me faltó ‘Baja por diversión’. Tras un descanso Rulo comienza ‘La fuente cacho’, sí, una de esas canciones populares que solo sabe la gente del lugar, y si eres de fuera te jodes. Tras ésta el himno del centenario de nuestro Racing de Santander, levantando muchas banderas en el público y unos cuantos aficionados del equipo en el escenario, tiñendo de verdiblanco la campa por un rato. ‘Fauna rara’ con la aparición de la banda disfrazada con cosas muy frikis que levantan la risa del público y el pasárnoslo bien. Tocaron el corazoncito ‘Buscando el mar’ y ‘La flor’, y quise muy fuerte a Rulo en ‘Tranqui por mi camino’.


La noche termina con ‘El vals del adiós’ versionada por un grupo de mexicanos ataviados con el típico traje y gorro de mariachi, ándale, ándale. Cosa que no me gustó: que no cantara él, era la última, jo, debería haberlo dejado (más todavía) por lo alto. 

Sobreviví a los anuncios de reggaetón previos al concierto, al típico grupo tocapelotas de detrás al que te entran ganas de matar y a mi metro sesenta; y quiero volver a sufrirlo todas las noches si después viene Rulo y lo arregla de esa manera tan especial como solo puede hacerlo él cantando ‘Por verte sonreír’ 


 Sólo puedo decir:‘Brindo por esas noches de verano, apurándonos los cuerpos, esa mezcla de sonrisas y rocknroll’

24 de junio de 2013

Mis dramas y el precioso de Andrés Suárez.

21 de junio, Día de la música y yo lo celebro viendo a Andrés Suárez en directo.

No sé por dónde empezar, aún me dura la resaca emocional, le quería y le odiaba a la vez mucho y fuerte. Se me hicieron tan cortas las casi dos horas de concierto…

Confieso que aunque varias veces vi que actuaba aquí y me habían hablado de él no hace demasiado que empecé a escucharle. Pero me encantó desde el minuto uno, qué le voy a hacer, yo soy una triste y él también, y encima gallego. Al fin perdí la Andréssuarezginidad este viernes, y ojalá la noche hubiese sido eterna.

Este señor solo con una guitarra acústica y toda la sala en silencio, era precioso escucharle cantar, y contar las historias de las canciones, o cómo ‘Números Cardinales’ es ‘Puntos cardinales’ y ‘Vuelve’ ‘Regresa’ para su mamá.

Traspasaba la piel con cada canción un poquito más, sólo a ratos dejaba de doler, pero oye, que a mí es que me encanta así, que me gusta el drama. ¿Tampoco esperaríais otra cosa de un cantautor, verdad? Sonaban ‘Así fue’, ‘Tengo 26’, ‘La vi bailar flamenco’, ‘Rosa y Manuel’, ‘Números cardinales’, ‘Benijo’, ‘Vuelve’… Me rompí con ‘320 días (casi un año)’, con ‘Necesitaba un vals para olvidarte’ creía que nos despedíamos, y jo, pero no, en realidad fue con ‘No te quiero tanto’, por todo lo alto y con el corazón a mil, que es lo que mejor se le dá. Juro que tenía mucha más fuerza él en ese escenario que muchas bandas de las que dan conciertos en campos de fútbol.

Se crearon momentos preciosos en los que se le veía cara de felicidad extrema mientras solo cantaba el público, suave, sonaba hasta entonado; o en los que se deshacía del micro y el ampli de la guitarra y todo se hacía mucho más íntimo aún, no tengo palabras para describirlo. Tienen un don, y la voz muy bonita, y la capacidad de transmitir mucho, y me alegro que le esté llendo así bien. Es que no se puede comparar el disco con el directo directazo.


No sé si lo habréis notado ya pero me encantó, y si me permitís un consejo: ¡Id a verlo, carallo!

17 de junio de 2013

12 de junio de 2013

Amor de marica y cerveza, o cómo necesitarlo mucho y fuerte.




Y éste, amiguitos de lo absurdo, sería mi verano perfecto. ¿Se puede pedir algo más que playa, cerveza fría, amigos y música? (Aún mejor si la música es Love of lesbian) A mí no me hace falta más, felicidad plena, total, perfecta... FANTÁSTICOO pararaparapara.


Y por cierto, me fascina la repercusión que tuvo el anuncio por echar cebolla (¡QUE SON CALAMARES!) a una paella. Mucho.


Me aburro. Me tuesto. Me voy a acabar durmiendo.

6 de junio de 2013

Razón número dos para respirar.

Carta para mi catástrofe particular:

No quiero hablar de todo el daño que nos hemos hecho más. No puedo ser feliz sin ti. No puedo, no quiero. Más bien no quiero. Soy una patosa, pesada, hablo cuando no tengo que hablar, digo cosas que ni pienso para enfadarte (sin polvo de reconciliación, aquí está el fallo), a veces soy egoísta, celosa, insegura, cuento chistes demasiado malos, canto mal, me salen ruiditos sin querer, por las mañanasme dspierto con unos pelos de leona que me asusto hasta yo, te quiero... Y muchos defectos más, pero digo yo que algo te gustaría de mí, ¿no? No sé muy bien por qué, pero congeniábamos. Y creo que tano tú como yo hemos tenido momentos malos que deberíamos olvidar, empezar de nuevo a partir de aquel dibujo medio guitarra medio chica con milmanos.

Sinceramente yo creo que "lo nuestro" (que nunca supe en dónde etiquetarlo ni qué es) no ha acabado aún. No creo, no quiero. Más bien no quiero. Siento decirte que a 600 km de distancia cada vez que tengo ganas de abrazar a alguien pienso en ti, y cuando lo que necesito es que alguien me escuche, y sobre todo cuando tengo ganas de una mano caliente entre mis piernas. No puedo no imaginar tu cara cuando nos veamos por primera vez a través del cristal del aeropuerto, estoy completamente segura de que desaparecerá todo lo malo, en cuanto te llame gañán con todo el descaro del mundo. Y no diré nada del sexo salvaje que tendremos por si te me asustas, pero no pienso dejarte dormir ni diez minutos. Y por la mañana pienso comerte hasta el corazón y abrazarte muy fuerte pa' que no corra ni el aire entre tú y yo.

Pero oye, que qué sabre yo de estas cosas si sólo tengo 20 años.

29 de abril de 2013

La noche que fue casi eterna (y me quedé con la ganas).

No voy a engañar a nadie, a mí Love of lesbian me gustan mucho mucho y esto para nada será una crónica objetiva. Ni correcta. Ni graciosa. Ni crónica (¡Yo vengo a hablar de mi libro!). Y si venís con la intención de leer algo interesante os recomiendo que cerréis esta página, y apaguéis el ordenador, y os vayáis a la mierda librería a comprar un puto libro de Nietzsche. Si continuáis leyendo, ya es responsabilidad vuestra, yo avisé.

Pues bien, Sábado 27 de abril de 2013.
Yo iba con sentimientos reserva, es decir, encantada de la vida de verlos por fin pero no me había hecho demasiadas ilusiones, voy aprendiendo a no idealizar y esperar demasiado. (Bien por mí.) Pero no todos los días las cosas conspiran así, y hasta el mal tiempo hacía que fuese más 1999. Más Belice.

Había señores bonitos, modernos, modernas, cosas no identificadas, bollibollis (Y tanto que concierto de Amor de lesbiana, que estaba rodeada, copón), y gente normal muchos seres de diferentes especies. Cuanto menos era gracioso. Todo vendido por cierto, estaba precioso el Escenario lleno.

Algo más tarde de las diez y media, con unas cuantas cervezas en el cuerpo, se apagó la música y aparecieron en el escenario. 'Me hundí en tu noche y el placer fue infinito...'. En ese momento ya sabía que iba a ir bien. No bien, magnífico, espléndido, formidable (todo esto leído con acento francés y bigote). De puta madre, vaya.




Belice, universos infinitos, noches reversibles (no recuerdo bien el orden). Poco que decir tengo, la sonrisa de boba que tuve durante todo el concierto hablaría mejor que yo. Pero no tiene manos para escribir, lo siento. 'Alguien en una terraza ha gritado te amo...'. Era temazo tras temazo, el orden de canciones perfecto. Y fuese cual fuese diréis, pues no. Ese 1999 tras niña imantada y romper las ventanas después es la clave. La clave para que yo me quisiera morir quiero decir, pero se me olvidaron las cuchillitas en casa y me tuve que dejar las venas largas.

Yo a Santi Balmes lo amo cuando no baila tan mal, cuando cuenta la historia de Bala y cuando canta a John Boy, pero aún más cuando me parte en cachitos con esas más tristes. Que soy un drama con patas, qué le voy a hacer.

Me encanta cuando una banda hace que todo parezca tan fácil, y sé que no lo es para nada. Provocan buen rollo, y eso mola tío. Mola mucho. La cara de Oriol (batería) durante todo el concierto, como si no estuviese acostumbrado a eso ya todas las semanas, lo decía todo. Que si plumas, gafas, ¡Ponte la camisa!, movimientos sensis. La química que hay entre ellos para hacer las canciones bonitas tan bonitas y pequeñitas y mágicas; y para hacer de las divertidas un show y un espectáculo que no sabes si cantar, bailar, reírte, o qué. Lo hacen sin querer (queriendo), obligan a disfrutar al público.



En el minidescanso cogieron fuerzas para volver y hacernos ""bailar"" (comillas no, doble comillas, porque hay cada uno... que si lo vieran desde el escenario no cantarían eso de 'no bailamos tan mal...'); volvieron para hacer moverse a todos con el club de fans de John Boy, los pizzigatos, Santi amándose, (y nosotros también), Si tú me dices Ben, yo digo Affleck... Y nos anuncian el fin del concierto. Después de dos horas de bolo no está nada mal. Algunas plantas fue la fiesta, y Toros en la wii... obvio, no lo diré, no os daré lo que queréis, los duendes me dicen que queme cosas, almondiguilla. FANTÁSTICOOO (parapaparaparaaa).

Pero no acababa aquí, y yo que pensaba que no les podía querer más fuerte estaba equivocada. Los días no vividos me hicieron temblar y sentir mucho (ojalá todos los días sin vivir y poder quedarme en esa noche eternamente). La sonámbula y el insomne cerraron la noche (qué mal, qué mal. Maldita depresión postconcierto.) Y yo ahí con mi carita de tonta, ya pasó el concierto. Como cuando en la ducha intentas coger mucho agua con tus manos y se acaba resbalando todo. Pues así. Qué vacío existencial más grande.





No recuerdo, una anti-historia mejor, de contenido incierto. Y alzo el vaso, más vacío que yo, lo elevo hacia el infierno. Por lo que quizás seré, y lo que queda por hacer. Sin brindar celebraré los días no vividos.









Y al final un taxi que me lleva de vuelta a casa. (Qué irónico, ¿no?) Sin el suficiente frío para poder escribir 'Que sea cierto el jamás', ni las ganas.
  


Y al bajar del taxi... el fin, ya apenas duele.