Carta para mi catástrofe particular:
No quiero hablar de todo el daño que nos hemos hecho más. No puedo ser feliz sin ti. No puedo, no quiero. Más bien no quiero. Soy una patosa, pesada, hablo cuando no tengo que hablar, digo cosas que ni pienso para enfadarte (sin polvo de reconciliación, aquí está el fallo), a veces soy egoísta, celosa, insegura, cuento chistes demasiado malos, canto mal, me salen ruiditos sin querer, por las mañanasme dspierto con unos pelos de leona que me asusto hasta yo, te quiero... Y muchos defectos más, pero digo yo que algo te gustaría de mí, ¿no? No sé muy bien por qué, pero congeniábamos. Y creo que tano tú como yo hemos tenido momentos malos que deberíamos olvidar, empezar de nuevo a partir de aquel dibujo medio guitarra medio chica con milmanos.
Sinceramente yo creo que "lo nuestro" (que nunca supe en dónde etiquetarlo ni qué es) no ha acabado aún. No creo, no quiero. Más bien no quiero. Siento decirte que a 600 km de distancia cada vez que tengo ganas de abrazar a alguien pienso en ti, y cuando lo que necesito es que alguien me escuche, y sobre todo cuando tengo ganas de una mano caliente entre mis piernas. No puedo no imaginar tu cara cuando nos veamos por primera vez a través del cristal del aeropuerto, estoy completamente segura de que desaparecerá todo lo malo, en cuanto te llame gañán con todo el descaro del mundo. Y no diré nada del sexo salvaje que tendremos por si te me asustas, pero no pienso dejarte dormir ni diez minutos. Y por la mañana pienso comerte hasta el corazón y abrazarte muy fuerte pa' que no corra ni el aire entre tú y yo.
Pero oye, que qué sabre yo de estas cosas si sólo tengo 20 años.
6 de junio de 2013
29 de abril de 2013
La noche que fue casi eterna (y me quedé con la ganas).
No voy a engañar a nadie, a mí Love of lesbian me gustan mucho mucho y esto para nada será una crónica objetiva. Ni correcta. Ni graciosa. Ni crónica (¡Yo vengo a hablar de mi libro!). Y si venís con la intención de leer algo interesante os recomiendo que cerréis esta página, y apaguéis el ordenador, y os vayáis a la mierda librería a comprar un puto libro de Nietzsche. Si continuáis leyendo, ya es responsabilidad vuestra, yo avisé.
Pues bien, Sábado 27 de abril de 2013.
Yo iba con sentimientos reserva, es decir, encantada de la vida de verlos por fin pero no me había hecho demasiadas ilusiones, voy aprendiendo a no idealizar y esperar demasiado. (Bien por mí.) Pero no todos los días las cosas conspiran así, y hasta el mal tiempo hacía que fuese más 1999. Más Belice.
Había señores bonitos, modernos, modernas, cosas no identificadas, bollibollis (Y tanto que concierto de Amor de lesbiana, que estaba rodeada, copón), ygente normal muchos seres de diferentes especies. Cuanto menos era gracioso. Todo vendido por cierto, estaba precioso el Escenario lleno.
Algo más tarde de las diez y media, con unas cuantas cervezas en el cuerpo, se apagó la música y aparecieron en el escenario. 'Me hundí en tu noche y el placer fue infinito...'. En ese momento ya sabía que iba a ir bien. No bien, magnífico, espléndido, formidable (todo esto leído con acento francés y bigote). De puta madre, vaya.
Belice, universos infinitos, noches reversibles (no recuerdo bien el orden). Poco que decir tengo, la sonrisa de boba que tuve durante todo el concierto hablaría mejor que yo. Pero no tiene manos para escribir, lo siento. 'Alguien en una terraza ha gritado te amo...'. Era temazo tras temazo, el orden de canciones perfecto. Y fuese cual fuese diréis, pues no. Ese 1999 tras niña imantada y romper las ventanas después es la clave. La clave para que yo me quisiera morir quiero decir, pero se me olvidaron las cuchillitas en casa y me tuve que dejar las venas largas.
Yo a Santi Balmes lo amo cuando no baila tan mal, cuando cuenta la historia de Bala y cuando canta a John Boy, pero aún más cuando me parte en cachitos con esas más tristes. Que soy un drama con patas, qué le voy a hacer.
Me encanta cuando una banda hace que todo parezca tan fácil, y sé que no lo es para nada. Provocan buen rollo, y eso mola tío. Mola mucho. La cara de Oriol (batería) durante todo el concierto, como si no estuviese acostumbrado a eso ya todas las semanas, lo decía todo. Que si plumas, gafas, ¡Ponte la camisa!, movimientos sensis. La química que hay entre ellos para hacer las canciones bonitas tan bonitas y pequeñitas y mágicas; y para hacer de las divertidas un show y un espectáculo que no sabes si cantar, bailar, reírte, o qué. Lo hacen sin querer (queriendo), obligan a disfrutar al público.
En el minidescanso cogieron fuerzas para volver y hacernos ""bailar"" (comillas no, doble comillas, porque hay cada uno... que si lo vieran desde el escenario no cantarían eso de 'no bailamos tan mal...'); volvieron para hacer moverse a todos con el club de fans de John Boy, los pizzigatos, Santi amándose, (y nosotros también), Si tú me dices Ben, yo digo Affleck... Y nos anuncian el fin del concierto. Después de dos horas de bolo no está nada mal. Algunas plantas fue la fiesta, y Toros en la wii... obvio, no lo diré, no os daré lo que queréis, los duendes me dicen que queme cosas, almondiguilla. FANTÁSTICOOO (parapaparaparaaa).
Pero no acababa aquí, y yo que pensaba que no les podía querer más fuerte estaba equivocada. Los días no vividos me hicieron temblar y sentir mucho (ojalá todos los días sin vivir y poder quedarme en esa noche eternamente). La sonámbula y el insomne cerraron la noche (qué mal, qué mal. Maldita depresión postconcierto.) Y yo ahí con mi carita de tonta, ya pasó el concierto. Como cuando en la ducha intentas coger mucho agua con tus manos y se acaba resbalando todo. Pues así. Qué vacío existencial más grande.
No recuerdo, una anti-historia mejor, de contenido incierto. Y alzo el vaso, más vacío que yo, lo elevo hacia el infierno. Por lo que quizás seré, y lo que queda por hacer. Sin brindar celebraré los días no vividos.
Y al final un taxi que me lleva de vuelta a casa. (Qué irónico, ¿no?) Sin el suficiente frío para poder escribir 'Que sea cierto el jamás', ni las ganas.
Y al bajar del taxi... el fin, ya apenas duele.
Pues bien, Sábado 27 de abril de 2013.
Yo iba con sentimientos reserva, es decir, encantada de la vida de verlos por fin pero no me había hecho demasiadas ilusiones, voy aprendiendo a no idealizar y esperar demasiado. (Bien por mí.) Pero no todos los días las cosas conspiran así, y hasta el mal tiempo hacía que fuese más 1999. Más Belice.
Había señores bonitos, modernos, modernas, cosas no identificadas, bollibollis (Y tanto que concierto de Amor de lesbiana, que estaba rodeada, copón), y
Algo más tarde de las diez y media, con unas cuantas cervezas en el cuerpo, se apagó la música y aparecieron en el escenario. 'Me hundí en tu noche y el placer fue infinito...'. En ese momento ya sabía que iba a ir bien. No bien, magnífico, espléndido, formidable (todo esto leído con acento francés y bigote). De puta madre, vaya.
Belice, universos infinitos, noches reversibles (no recuerdo bien el orden). Poco que decir tengo, la sonrisa de boba que tuve durante todo el concierto hablaría mejor que yo. Pero no tiene manos para escribir, lo siento. 'Alguien en una terraza ha gritado te amo...'. Era temazo tras temazo, el orden de canciones perfecto. Y fuese cual fuese diréis, pues no. Ese 1999 tras niña imantada y romper las ventanas después es la clave. La clave para que yo me quisiera morir quiero decir, pero se me olvidaron las cuchillitas en casa y me tuve que dejar las venas largas.
Yo a Santi Balmes lo amo cuando no baila tan mal, cuando cuenta la historia de Bala y cuando canta a John Boy, pero aún más cuando me parte en cachitos con esas más tristes. Que soy un drama con patas, qué le voy a hacer.
Me encanta cuando una banda hace que todo parezca tan fácil, y sé que no lo es para nada. Provocan buen rollo, y eso mola tío. Mola mucho. La cara de Oriol (batería) durante todo el concierto, como si no estuviese acostumbrado a eso ya todas las semanas, lo decía todo. Que si plumas, gafas, ¡Ponte la camisa!, movimientos sensis. La química que hay entre ellos para hacer las canciones bonitas tan bonitas y pequeñitas y mágicas; y para hacer de las divertidas un show y un espectáculo que no sabes si cantar, bailar, reírte, o qué. Lo hacen sin querer (queriendo), obligan a disfrutar al público.
En el minidescanso cogieron fuerzas para volver y hacernos ""bailar"" (comillas no, doble comillas, porque hay cada uno... que si lo vieran desde el escenario no cantarían eso de 'no bailamos tan mal...'); volvieron para hacer moverse a todos con el club de fans de John Boy, los pizzigatos, Santi amándose, (y nosotros también), Si tú me dices Ben, yo digo Affleck... Y nos anuncian el fin del concierto. Después de dos horas de bolo no está nada mal. Algunas plantas fue la fiesta, y Toros en la wii... obvio, no lo diré, no os daré lo que queréis, los duendes me dicen que queme cosas, almondiguilla. FANTÁSTICOOO (parapaparaparaaa).
Pero no acababa aquí, y yo que pensaba que no les podía querer más fuerte estaba equivocada. Los días no vividos me hicieron temblar y sentir mucho (ojalá todos los días sin vivir y poder quedarme en esa noche eternamente). La sonámbula y el insomne cerraron la noche (qué mal, qué mal. Maldita depresión postconcierto.) Y yo ahí con mi carita de tonta, ya pasó el concierto. Como cuando en la ducha intentas coger mucho agua con tus manos y se acaba resbalando todo. Pues así. Qué vacío existencial más grande.
No recuerdo, una anti-historia mejor, de contenido incierto. Y alzo el vaso, más vacío que yo, lo elevo hacia el infierno. Por lo que quizás seré, y lo que queda por hacer. Sin brindar celebraré los días no vividos.
Y al final un taxi que me lleva de vuelta a casa. (Qué irónico, ¿no?) Sin el suficiente frío para poder escribir 'Que sea cierto el jamás', ni las ganas.
Y al bajar del taxi... el fin, ya apenas duele.
Aquí quiero vivir.
Tengo miedo. Música, no me decepciones nunca y hazme sentir orgullosa de estas gotitas de tinta que llevaré en la piel para siempre.
11 de marzo de 2013
Así voy entendiendo más cosas.
Duele infinitamente, pero también se sienten cosas muy bonitas, vivan los hipersensibles y la gente con dos corazones.
9 de marzo de 2013
Vivir así no hay bicho humano que lo enfoque.
Le quiero tanto que creo que me voy a morir. Todos los días me levanto pensando en él, que le quiero, y se lo digo, y no tengo respuesta. Me ha olvidado tan bien... y yo esque solo de recordar sus 'pequeña' me rompo en cachitos tan pequeños. ¿Qué voy a hacer conmigo si no aprendo a querer a nadie más?
8 de marzo de 2013
7 de marzo de 2013
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Como cuando estás haciendo una torre de cartas y viene la brisa y te lo derrumba, así es mi vida últimamente, que no me deja ni pasar del primer piso.
Siento estar tan desconectada de este mundo, tengo un bajón constante y no quiero que mi blog solo sea tristeza, pero a partir de ahora apareceré más (¡Ya tengo mi móvil nuevo!) y os contaré las historias de Deisi.
Un besito grande grande a los de siempre. ♥
Un besito grande grande a los de siempre. ♥
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